El QuimiPop ASESINO anda Suelto!!

 
 

Atraco en Fórnoles

Capítulo 3



 

- Qué Santo, ¿cómo va la masa? - dice descojonándose Jok ante la cara de asco de éste.
- Joderrr, voy a vomitar!! - grita santo haciendo arcadas mientras amasa con sus manos la tela, el yeso y los escupitajos.
- ¿No leiste en algún cómic si el vómito servía para algo? pregunta entre risas Jok.
- ¿Quereij vaj ecupitajo? - pregunta Sergio con la boca llena.
- No, no, va a ser suficiente - digo yo.
Santo acaba la "escultura", un rectángulo de medio metro de ancho con la consistencia de una barra de turrón... de yema, Buff veo dificil ni pegarle a una mosca con esto... habrá que dejar que se seque un poco... y encima
hace una olor que apesta!!
- Mirar lo que me he encontrado! dice Barrio con mucha alegría.
Todo el mundo se gira a ver.
- Una baraja española!, dice Eku
- Ostia! nos podremos echar unas partidas al guiñote! - dice Sergio.
Ni cortos ni perezosos, se ponen Eku, Barrio, Sergio y Dani a jugar al guiñote en medio de la celda.
"Joderr, parece que no tengan nada mejor que hacer", pienso, pero la verdad es que es así, hasta que no se seque el invento de Santo, no podemos hacer nada más que mirar por la ventana... así que me pongo a mirar por ella.
Oigo unas explosiones a lo lejos... ¿qué pasará fuera?
 



Trazo el plan de ataque, se trata de localizar el local de la comisión de fiestas, entrar por la fuerza, y hacerles saber lo que es el DOLOR. Desearán no haber nacido. Luego me tomaré unas cañas con los miembros de la Pork.
Un silbido me devuelve a la realidad, bum! una explosión muy cerca de mi posición... un obús!!
Intento guarecerme de la lluvia de proyectiles que se abate sobre mí. A mi derecha cae un obús pero no explota, me acerco a ver, ¡coño! ¡este obús tiene más 40 años! Veo escrito arañado en la superficie algo así como "Fascistas cabrones, POUM 1937".
¿Cómo habrán descubierto mi posición? He de moverme rápidamente o al final me ensartarán un obús por la boina hasta que me salga por el culo.
A toda prisa, subo al tractor, compruebo que la m60 esté cargada y colocada sobre el morro, y salgo por el camino haciendo un caballito.
Paso por la piscina y por el polideportivo, no hay nadie, acelero a lo bestia y llego a la altura de la balsa, donde me están esperando... error!. Han montado unas barricadas con los contendores de basura y con un Lada Niva blanco, y han colocado una posición de ametralladora, que empieza a disparar nada más asomo por ahí.
Me dejo el dedo en el gatillo de la m60 mientras me acerco a la barricada, y, aunque son unos aficionados, el fuego es muy intenso. Hago derrapar el tractor y lanzo una granada de mano, kiaaa!! Yo desayuno baturricos, y ahora tengo hambre!!
Las balas silban por todos lados mientras doy la vuelta con el tractor y... bum!!
Alguien le ha disparado al depósito del tractor y éste estalla por los aires, lanzándome hacia atrás, hacia una pared hecha con pierdas que hay en la carretera. Pierdo el sentido unos segundos.
 



¡Por fín el invento de Santo adquiere consistencia!
Ha pasado de "turrón de yema" a "turrón de jijona", frágil, pero bastará para subir la balda de madera que hay en el otro lado de la puertas y que nos impide salir.El guiñote es el opio del pueblo... por lo menos en Fórnoles
Paso la "barra de turrón" por la rendija de la puerta, a la altura de las rodillas, y empiezo a subirla, de manera que tarde o temprano tocará la balda, la elevará de su sujeción y podremos salir.
De fondo voy oyendo "Las del Alpedrete!" o "Toma Cante!", etc... la partida, que antes era de cuatro, ahora se ha transformado en un corrillo en que todos los de la peña están mirando, participando, comentando, manda huevos que yo soy el único que se preocupa por salir.
<Clac!> Finalmente la balda se mueve de su sujeción y cae, estamos libres!
- Eh muchachos!- me giro hacia ellos - mirad lo que ha logrado el tío Wray - señalando a la puerta.
Nadie se gira, todos están absortos en el juego. Joderr... como diría mi amigo Ford Fairlane, tanto gilipollas suelto y tan pocas balas.
Despliego la navaja de mcgyver por el filo de cortar, la empuño firmemente, no sea caso que nos llevemos una sorpresa.
Abro la puerta, poquito a poco, mirando en todos los ángulos posibles... Afuera, el tableteo de ametralladoras y explosiones varias, no cesan.
Un pasillo con unas escaleras al fondo, y nada más... tanta precaución para nada... me guardo la navaja y dejo atrás la celda, con todos sus ocupantes enfrascados en una discusión sobre quié tenía las cuarenta y quién no. A lo lejos, la ametralladora que sonaba ha dejado de disparar.
 



Recostado y con la pared de piedras a la espalda, recupero el sentido, la ametralladora ya no suena, debes estar recargándola. Sólo ha pasado 1 segundo, pero me ha parecido una hora. Abro los ojos y veo un inmenso machete que vuela disparado hacia mi posición!
Lo esquivo por pelos, venía tan fuerte que se queda clavado en la argamasa centenaria entre piedra y piedra, mi boina, ha quedado atravesada por el machete y clavada en la pared. Un tío grande, inmenso, con gabardina negra, chaleco negro, bigote negro y pelo largo, negro, se acerca corriendo com un poseso hacia mí.
Saca un machete enorme de la gabardina conforme se acerca a mi posición y, con los ojos inyectados en sangre, lanza un grito de guerra.
Zas! estocada con el machete, por suerte, me aparto en el último segundo, y le pego un puñetazo en el costado. Me revuelvo para evadir su presa, me pongo de pie, y corro para buscar mi arma secreta.
Alzo el cayado del abuelo del tractor, pam! un machete en miniatura, como un cuchillo de cubertería, se clava en la madera, lo miro, lo quito del bastón y lo tiro al suelo.
Le miro a él, sonrío, él también sonríe, desclava el machete de la pared, sonríe más, saca otro machete de la gabardina, tan grande como el que lleva en la mano.
Estudio su cara; piel dorada, gran nariz, gran bigote, de esos que bajan a lado y lado de la boca... parece mejicano el hijoputa este.
Empieza a mover los machetes de lado a lado, como si fuera un ventilador gigante, tomo posición de combate, esperándolo con el cayado en la mano. Tensión, intercambiamos miradas, apretamos los dientes... a por él!
salto con la intención de darle en toda la cabeza con el bastón, para el golpe con uno de los machetes, con el otro me golpea, aahh error, puto mejicano. Por suerte, no me ha dado con el filo sino con la parte ancha de la hoja. Caigo al suelo, pero le pego una patada en los huevos para que se separe de mi.
Da un paso para atrás, pero enseguida se recupera y vuelve al ataque, me lanza un golpe con los dos machetes, que paro con el cayado, sorprendentemente, la madera aguanta, joder con los bosques de aquí... no arderán con facilidad.
Hace fuerza hacia mi, yo hago fuerza hacia él. Los músculos de nuestros brazos se tensan, adquieren volumen por el esfuerzo, su cara se acerca a la mía, casi nos podemos dar un beso.
Con los dientes apretados, entre dientes, le oigo decir: "¡Suelta un poco de vapor, gringo!".
"Faltaría más", pienso.
Aguantando la fuerza de su presa con los brazos, me giro y... prrrt! me tiro un pedo en su cara... ¡qué alivio!
Se desorienta, esas décimas de segundo resultan milagrosas, le pego un cabezazo justo en el momento en que la ametralladora empieza a dispararnos a los dos.
Salto hacia la cuneta, que está un poco por debajo del nivel de la carretera. lo justo para que oiga silbar las balas por encima de mi cabeza.
El tipo del machete también ha saltado en el momento oportuno, dejando sus armas en medio de la carretera.
Joder con los de este pueblo, disparan también a los suyos!
- Cabronees, Hijos de la chingadaaa - dice el mejicano - que voy con vosotrooos!! - grita hacia el nido de ametralladoras.
Me muevo hacia la derecha, en dirección a La Portellada, de donde vengo, a ver si entre las señales me puedo resguardar mejor. La ametralladora continúa disparando, tanto al mejicano como a mí. Le pierdo de vista, ya se apañará, si tengo alguna otra ocasión de encargarme de él, lo haré. Ahora tengo que centrarme
Relato patrocinado por la PFAPAen mi misión.
 



Me acerco con cautela a las escaleras que suben, ¿parece que hay luz natural que proviene de ellas?
A lo lejos, vuelvo a oír el repiqueteo de una ametralladora. Subo las escaleras y me adentro en una habitación, donde un lugareño parece mirar por la ventana, hacia el origen del ruido de ametralladora.
Intento no hacer ruido para colocarme detrás de él y darle... ¿con qué? Miro alrededor y lo más cerca que tengo es un cuadro de un tío colgado de la pared.
Me acerco. Una chapa grabada en el marco pone "Braulio Foz 1759-1865". Lo descuelgo con sigilo y me acerco por detrás, le pego al hombre con el cuadro en la cabeza. Cae al suelo inconsciente.
El cuadro queda inservible, lástima de cuadro, parecía bonito. Le robo la boina y el chaleco, para parecer uno de los lugareños.
 



Resguardado por la pared del polideportivo, saco los binoculares y miro el nido de ametralladora... Hay 2 abuelos, 2 cascos muy antiguos, con una bandera roja y negra pintada a los lados, parece que se manejan con soltura con el arma, com si la hubieran utilizado de jóvenes.
Calculo la distáncia... mmm si, yo creo que con un "alihup" en suspensión bastará... quito el pasador de la granada, salto como Pau Gasol, e intento el tiro desde la línea de triples.
¡Basket! La granada cae justo en el nido de ametralladora, haciendo saltar la posición por los aires. Los sacos de arena salen volando junto con los abuelos, que caen a la balsa, tiñéndola de rojo carmesí. ¡3 puntos colega!

Los contenedores y el Niva blanco empiezar a arder.
Recuerdo que el pueblo era pequeño, pero no lo suficiente como para batirlo en 5 minutos o sea que iré directamente al ayuntamiento, que imagino será la sede de la comisión de fiestas.
Voy hacia los restos del tractor a buscar el lanzacohetes y lo que quede de la m60, espero no encontrarme al mejicano.
 



¡Estos cabrones del pueblo me han disparado! ¡me contrataron para protegerlos de un posible ataque, y justo cuando me estoy jugando el pellejo por ellos van y me disparan! ¡se van a cagar! ¡intentaron joder al mexicano equivocado!
Agasapado entre los restos del carro tractor del gringo ese, espero a que se les acaben las balas, y luego, van a conoser lo que es el doloor!
Miro hasia el gringo, que parese haberse vuelto loco, parese que esté jugando a balonsesto...
pero no, ha tirado una granada contra los viejos de la ametralladora, ¡que listo weey! ¡los mandó a freir espárragos!
Me asercaré a la comisión de fiestas y los hijos de la gran chingada van a moriiir.


 

Continuará...

 

<< Capítulo 2 |Psicohistorias | Capítulo 4 >>



 

 

 

Visite nuestros patrocinadores: