El QuimiPop ASESINO anda Suelto!!

 
 

Atraco en Fórnoles

Capítulo 4



Una explosión a lo lejos y la ametralladora ha dejado de disparar... ¿casualidad, o alguien viene al rescate? Miro por la ventana y veo la plaza del pueblo. Completamente desierta. Un olor a pólvora se intuye. Me pongo cachondo, siento como mi verga se pone dura y quiere atravesar el pantalón. Sonrío.
- Eh usted! que hace ahi! - oigo la voz detrás mío.
Me giro como un rayo y le lanzo la navaja suiza... ¡mierda! ¡estaba cerrada!
Plof. Soy el mejor, la navaja, con todo su peso, da en la sién del tipo con boina que me está apuntando con una especie de trabuco, cae redondo en el suelo. Vuelvo a sonreír. Yo nunca fallo.
Cojo el trabuco e intento comprender cómo funciona... es una escopeta muuy vieja, lleva cartuchos de posta con.. ¡¡¿sal?!!
Bueno, no hará daño pero acojonará.


Afortunadamente el lanzacohetes está bien... no se puede decir lo mismo de la m60, ahora parece mas bien un mecano en manos de un mono. No importa, me los merendaré igualmente; además, tengo el cayado del abuelo, que demostró ser un arma formidable en el pasado.
Con el lanzacohetes entre los brazos, el cayado aguantado en mi brazo, el chaleco puesto y la boina calada hasta las cejas, entro en el pueblo por la calle del collado.
Ni una alma en la calle, ni ningún sonido más allá de mis pisadas. La gente del pueblo está cagada de miedo. Mejor, quien asome la nariz corre el riesgo de serle volada.
Llego arriba del todo del collado, recuerdo que en una de estas casas me dieron comida y abrigo la otra vez que vine. Allí conocí a los de la Pork.
Tampoco hay un alma aquí, en esta especie de placeta. Ni un triste pájaro bebiendo en el abrevadero este que hay a la izquierda ni nadie asoma por la bajada a la derecha ni a la izquierda por la calle del cap de la vila.

Voy a por el presidente de la comisión de fiestas
Saco 2 machetes más de mi gabardina y voy a por el presidente de la comisión de fiestas, el tiparraco que me contrató. El gringo se fué por la calle de arriba, pues yo voy a ir por la de abajo, más no tengo ganas de encontrarme más con él.
Imagínense amigos, yo que soy un tio que mide 2 metros, con el pelo largo, bigote grande, con una gabardina enorme y 2 machetes en la mano, enormes también, no me estraña que las gentes del lugar no salgan de sus casas.
Mientras paso por la calle me acuerdo de la cara de mojón del que me contrató, e intento imaginar mil y una formas de haserle pagar por lo que hiso.
¿Por qué siempre me pasa eso a mi? ¿Por qué siempre que me contratan para haser algo me traisionan? Cuando acabe este trabajito me voy a haser jardinero zen.

 



Arrastro el cuerpo sin vida del pueblerino, ahora me acuerdo de mis pistolas... ¿dónde estarán mis pistolas? ¿y mi chupa? ¿porqué siempre pierdo mi chupa? Cuando acabe esta historia me iré a Nuevo México a hacer de gruísta.
Dejo el cuerpo al lado del otro... como no tengo nada que hacer, los acabo de despelotar y los pongo uno mirando pa Cuenca y al otro soplándole la nuca, al menos que se ría el que los encuentre. Cuando les entre el rigor mortis a ver quien es el guapo
que los despega y los cambia de postura!
Me dirijo hacia la puerta de la habitación donde estoy, no sin antes poner una oreja por el pasadizo de las escaleras, de donde venía, pero sólo logro escuchar el rumor de la partida de guiñote.


Bajo por el cap de la vila y llego un metro antes de la plaza principal del pueblo. Me detengo en la esquina opuesta al ayuntamiento. Silencio, nada de nada. Miro a las arcadas del ayuntamiento, a mi izquierda. Un soplo de aire pasa por entre las calles. Me siento como en una peli del Clint Eastwood.
Oigo alguna ventana que se cierra y siento cientos de ojos sobre mí. El viento vuelve a soplar y una gota de sudor cae por mi sién.
Solo falta que pase rodando por aquí un arbusto.
- Cuidado! ahí está - oigo al frente.
Un nido de ametralladora entre sacos terreros bajo las arcadas empieza a disparar, rompiendo el silencio. Me aparto de la trayectoria de tiro por unos segundos, resguardado por la pared de la esquina de la calle. Por fín se han dado cuenta que estaba aquí! Hacía rato que los había olido.
Un arbusto pasa rodando bajo el fuego enemigo, es la señal para actuar.


Me aserco al ayuntamiento por una calle pequeña. A la derecha queda el edificio, mientras que delante la calle desemboca en una plaza. Oigo que en la plaza la ametralladora que pusieron empiesa a disparar. instintivamente me pego a la pared, aunque recuerdo que por la posisión de la ametralladora, estoy
más o menos detrás de ella. por una puerta a la derecha aparese un tipo de los del pueblo. Guardo los 2 machetes, le cojo la cabesa por detrás y <crack!> le rompo el cuello, dejo el cuerpo tirado por ahí, que se lo queden los cuervos, weei.
Me introdusco por la puerta dentro del ayuntamiento, en busca del despacho de la comisión.

 



Oigo disparos de ametralladora, ahora MUY cerca, como si estuvieran en la habitación de al lado.
Abro la puerta con sigilo, en el otro lado de la habitación me parece haber oído algo, un crack o algo así... alguien entra por la otra puerta, un tipo grande, alerta, alerta!!!
¡Esquiva esquiva! Salto para atrás.
Un machete aparece volando por los escasos 15 cm de puerta que tenía abiertos y pasa rozando mi cabeza. En mi caída, veo un par de pelos caer de mi cabeza segados por el machete. Me quedo en el suelo con el trabuco en la mano.
y grito hacia la puerta
- ¿Machete?


Por aki se va al ayuntamiento...Para cojones, los míos, me planto en medio del fuego enemigo, las balas pasan muy cerca de mí, silbidos, balas perdidas, con algunas incluso noto el aire cuando pasan a mi alrededor... Pero no me dan, ni siquiera un rasguño. Estos tíos son unos aficionados. No voy a tener ni para empezar con ellos.
Disparo un cohete hacia el ayuntamiento.


Al entrar en el ayuntamiento, alguien abrió la puerta en el otro extremo de la habitasión. Le lanso el machete, que entra por el resquisio de puerta que había abierto.
En el otro lado oigo una vos me que resulta familiar:
- ¿Machete?
- ¿Wray?- digo yo asombrado
- Aquí - dise mientras abre la puerta.
- ¡¡Eeeey macanudo!! ¡¡qué bueno encontrarte aquí! - le digo mientras voy a abrasarlo.
- ¿Qué haces aquí, Machete? - me pregunta Wray.
Empieso a explicarle toda la historia, cómo me contrataron y para qué.

 



Bum! el cohete impacta contra la pared del ayuntamiento, echando uno de los muros abajo, por suerte las piedras les dan a los de la ametralladora. La plaza se llena de polvo y de cascotes. Afortunadamente, la integridad estructural del edificio no se ha visto afectada. Eso les servirá como aviso.
Espero a que el polvo escampe para entrar en el edificio.


Bum! una explosión echa la pared a nuestra derecha abajo. 4 millones de cascotes de piedra nos sepultan a los dos.
 


 

Continuará...

 

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