El QuimiPop ASESINO anda Suelto!!

 
 

Panic in Barrio Sésamo

based on a postume novel by Alexander Rodin

By Jetfire (18/07/1998)



Corriente, era un lunes corriente, al menos tan corriente como lo podría ser en la Barcelona de finales del siglo XX. El día se levantó con una niebla gris, mas parecida a contaminación que a un fenómeno atmosférico.

Ajenos a esta última circunstancia, los dos héroes estroboskópicos se levantaban, como cada lunes, ojerosos y medio dormidos.
¡¡Riiing!! El despertador sonaba insistentemente hacía media hora hasta que Harris encontró la chancla, momento en que el impacto de la misma contra el despertador concluyó la vida útil del mismo.
Jack, en su casa, peleaba con la maquinilla de afeitar. El insistente zumbido del artilugio ponía nervioso al agente, que, resacoso como estaba, era incapaz de sostener la vibrante herramienta con una mano, el resultado fueron varios cortes en la cara, tras lo que el agente decidió 'guardar' la maquinilla eléctrica por la ventana del baño.
Perfectamente vestidos (es decir, com las mismas ropas grasientas que habían llevado las dos semanas pasadas) salieron a la calle. Vivían en 2 chalets adosados puerta con puerta, por lo que se encontraron en la escalera.
- Buenos Días Jack!
- Buenos Días Harris!
Bajaron por las escaleras y se encaminaron al golf gti rojo aparcado unos metros más abajo.
Mientras caminaban, Jack chutó una lata de coca cola aplastada, que impactó contra la rueda de un coche en movimiento.
Una explosión puso en guardia a los 2 agentes, que, prestos, desenfundaron sus armas, comprobaron una vez más que sus nervios les habían traicionado, puesto que tal explosión era el neumático reventado por la lata. El coche fué a petar a una farola; la grúa del Racc tendría trabajo esa mañana.

Se sentaron en el coche y Jack puso la llave en el contacto.
El estruendo provocado por el tubarro del automóvil provocó el sobresalto de la viejecita que andaba por la calle en ese momento, que resbaló del andador y dió de morros contra los adoquines de la acera, otro caso más para el dentista de la seguridad social.
Rápidamente, y sin mirar por el retrovisor, Jack salió de la plaza de parking y aceleró el coche, ambos agentes se ponían en marcha hacia la comisaria... pasando antes por el bar de la esquina, a tomar un carajillo.


Una vez llegando tarde al trabajo, no importaba que fuera media o una hora, así que llegaron a la Tasca Manolo, donde les esperaba un carajillo cargado, como cada mañana.
Manolo, al verles entrar, guardó todos los vasos de cristal que había en la barra y les preparó las dos tazas de coñac con café y el típico bol con pistachos.
Ambos agentes se sentaron en la barra, y ambos agentes se quitaron los sombreros. Ambos agentes sonrieron al ver los carajillos preparados, y ambos agentes cogieron sendos pistachos al unísono.

- ¿Que hay Manolo? Preguntó Jack.
- Muy bien, bueno, igual que ayer, igual que siempre.
- ¿Que tal el Madrid ayer?
- Fatal, perdió otra vez y encima Raúl se lesionó
- Ja jajaja, rió Harris, ya os está bien por jugar tan guarro.
- A ese Raúl le enseñaba yo un juego de piernas... con punteras de hierro ja ja ja ja
Ambos agentes se pusieron a reír sonoramente mientras todos los clientes del bar se giraban para mirar quien causaba tal escándalo (eso sin tener en cuenta que estaban en un bar donde la mayoría de gente era del Madrid)

En la tele, un descanso en el programa de la mañana daba lugar al telediario;
- 'Action Man ha vuelto a hacer de las suyas en la ciudad con su super moto, hasta ahora todos los agentes de tráfico han hecho lo posible por atraparle, pero siempre se les escapa, seguiremos informando'.

Los dos agentes dejaron de ver las imágenes del helicóptero de la tv sobre la persecución y se miraron.
- 'Bastardo!', dijo Jack, 'ese tio conduce peor que Irvine, tendremos que darles unas clases de conducción ciudadana a los pitufos para que lo atrapen de una puta vez'.
- Ja ja ja, los dos agentes rieron sonoramente mientras dejaban en la barra la taza.

Le tiraron las 300 pelas a Manolo, con tal mala fortuna que impactaron contra un vaso que había olvidado recoger de la barra y lo reventaron.

Salieron del bar y subieron al coche, convenientemente aparcado sobre la acera, y se encaminaron hacia la comisaría.


Ya en la comisaría, dejaron sus gabardinas sobre sus mesas y se sentaron a leer los informes, en resumen, se sentaron a esperara que lloviera un caso del cielo.
- 'Ken, tráenos unos cafés', dijo Harris.
- 'Siii', sonó la voz de ken desde el otro lado del despacho.
Ya con el café sobre la mesa, apareció el comisario con una carpeta en la mano.
- 'Muchachos, os estaba esperando, tengo un caso para vosotros'.
- 'Bieeen' repusieron los detectives al unísono.
- '¿Trata de Blancas? Preguntó Jack.
- 'Asesinato y multilación múltiple?, dijo Harris.
- 'Muerte y violaciones múltiples con animales de por medio?' repreguntó Jack.
- 'No muchachos, se trata de investigar la muerte de un yonki', dijo el comisario.
- 'Oh', replicó desengañado Harris
- 'joder, que lo hagan los de homicidios, que para eso cobran'
- 'tenemos razones para creer que hay algo mas, Jack', dijo el comisario
- '¿como que?', dijeron los agentes.
- ¿que tal si haceis un esfuerzo neuronal y os leeis el informe, que para eso está?
El comisario dejó el informe encima de la mesa y se fué, dejando a los dos detectives mirándolo como si fuera un bicho raro (el informe, no el comisario).
- '¿Cuantas págimas tiene?', dijo Harris mirando el informe como si de un alien se tratara.
- '8', repuso Jack, los dos agentes se miraron
- 'Demasiadas', dijeron al unísono.
- 'Ken, haznos un resumen del informe mientras vamos aaaa...', dijo Harris
- 'Aaa.. a investigar un caso de sanidad, ahora volvemos', dijo Jack mientras se ponían las gabardinas.

Salieron del local y se dirigieron al Dunkin' Donuts que, estratégicamente, alguien había colocado enfrente de la comisaría. Tras haber degustado toda la repostería del local (después de mostrar sus credenciales (falsas) como inspectores de sanidad)volvieron a sus escritorios, donde se leyeron el resumen de 10 líneas que les había preparado Ken.

Básicamente se trataba de un yonki muerto, aparentemente por sobredosis, que había sido encontrado entre unas bolsas de basura en la Plaza Real. Otro caso más.
Se prepararon para salir. Armas cargadas, bien. Balas de sobra, bien. Pasta para 'untar' a alguien, bien. Un donut en el bolsillo, bien, y finalmente, un calcetín sudado por si las cosas se ponían feas (a la hora de interrogar a alguien), bien. Jack y Harris estaban listos para salir.

La Plaza Real estaba al lado de la comisaría, 2 calles más abajo, pero ello no impidió a los agentes coger el coche rojo, dado el estruendo provocado por el tubarro del vehículo, era imprescindible que los maleantes les oyeran antes que llegaran, era una medida de presión
psicológica... aunque.. pensándolo mejor, simplemente era que tal estruendo les gustaba a ellos.


El agente de policía que custodiaba el emplazamiento empezaba a estar harto. Los detectives del caso hacia 2 horas que tendrían que haber llegado. Le molestaba tener que guardar el escenario del crimen, lo suyo era patrullar por las calles en busca de inmigrantes ilegales.
El estruendo provocado por un coche rojo le quitó de sus absorventes pensamientos. El coche rojo se dirigía con velocidad directamente hacia él.
Sacó su arma, su cuerpo se puso en tensión y se preparó para disparar. Inmediatamente, el coche rojo frenó derrapando y se situó a su altura.

Jack y Harris salieron del humeante coche con una sonrisa profidén.
- ¿Ves como se puede derrapar en este suelo de adoquines? dijo Harris.
- Tienes razón, te debo un carajillo. Respondió Jack.
Ambos detectives se giraron hacia el agente, que guardaba el arma mientras mascullaba entre dientes algo sobre sus madres.
- ¡Ya era hora! dijo.
- Ehh, si, bueno, había mucho tráfico, ¿dónde se encontró el cuerpo?
- Aquí mismo, dijo el agente señalando hacia un rincón de la plaza.

El rincón formado por 2 edificios era el destinado para que un par de contenedores verdes de la basura tuvieran su lugar. Allí, tras el cordón policial, estaba pintada en tiza la posición del cadáver al morir, así como varios efectos personales.
Jack escrutó con su mirada la plaza, que a esas horas de la mañana estaba prácticamente vacía, mientras Harris traspasó la cinta policial y miró detenidamente la tiza.
- ¿Que te sugiere, Jack?
Jack se giró y miró, - no se, ¿es alguna especie de test de manchas?
- Yo veo una mariposa con un ciego del cagarse.
- Se aceptan apuestas, dijo Harris. Usted que cree que estaba haciendo cuando murió, agente?
- Hombreeee murió de sobredosis, digo yo que aún tendría el chute en el brazo ¿no?
- Yo creo que se la estaba machacando, dijo Jack
- ¿Cómo?, preguntó el agente.
- Hombre, muy claro, ¿que hace esta revista porno aquí sino? dijo Harris.
- Muy bienn... Jack sacó una grasienta libreta y un lapiz modelo 'Colombo', tenemos un yonki de mierda que después de chutarse se hace pajas...
- Correcto, nos quedaremos la revista porno como prueba. Harris sacó una bolsa de basura negra y puso la revista dentro.
El agente, asombrado de la perspicacia de los agentes, sacó su libreta y dijo:
- aquí tienen las declaraciones de la gente que encontró el cadáver.
Pasó el bloc de notas a Jack, que lo leyó por encima.
- Como siempre, nadie ha visto nada.... excepto el cadáver.
Jack dió el bloc al agente, abrió el container mas próximo a la tiza y se metió dentro. Cerró el container por dentro.
- Uuuuhhhh soy el fantasma del yonkoooo, dijo desde dentro
- Haw haw haw haw haw, rió Harris
El agente de policía se abochornó y se retiró de la escena viendo tal espectáculo.
- Anda, mira que tenemos aquí! Dijo Jack desde dentro del contenedor.
- ¿Si? preguntó Harris
- Unos cuantos gramos de... de coca! se oyó desde dentro.
- Vaya.. ya tardaban en aparecer, dijo Harris mientras examinaba el mechero perteneciente al yonki.
- Veamos que tal es, dijo Jack mientras abría el container.
Harris se encendió un pitillo con el mechero del muerto y se lo guardó en el bolsillo.
- Aquí ya no tenemos nada que hacer, necesitamos ver el cadáver.
- A estas horas ya lo habrá examinado el forense, replicó Jack mientras salía del contenedor.
- Agente, ocúpese que lleven los efectos personales del muerto a huellas dactilares.
- Sí señor, dijo el agente, que sacó el walkie y empezó a decir cosas.

Jack arrancó el golf, dió un golpe de volante y se colocó de cara a la calle. Harris entró y el coche salió volando hacia su siguiente destino.


El instituto anatómico forense estaba situado en el hospital clínico, así que Jack dirigió el coche Ramblas arriba.
Durante el trayecto y como aparecido de la nada, una fulgurante moto roja se cruzó por su camino.
- ¡Nadie me adelanta y menos una moto de mierda! gritó Jack.
Jack notaba el sedoso contacto del volante deportivo y los 110 caballos bajo su control cuando decidió darle su merecido al motorista. Pisó a fondo.
La energía de su pie se transmitió como un reloj suizo al elástico motor, que, en respuesta a sus deseos, aumentó vertiginosamente la velocidad.
Por el retrovisor, Jack vió que un coche patrulla de la guardia urbana también perseguía al motorista.
Ambos agentes sonrieron mientras el golf aumentaba la velocidad.
- A... M..., dijo Harris mientras miraba a la moto... esas siglas me suenan...
- Ese logo... ¡Es Action Man en su supermoto!!
- A por él! grito Jack mientras hundía (aún más) el pie del acelerador.
El estruendo provocado por la repentina subida de revoluciones del coche sobresaltó al motorista, que miró para atrás y aceleró el ritmo.

Unos cuantos metros más arriba estaba la Plaza de Catalunya, sumida en pleno atasco.
Action Man lo vió muy claro  y se encaminó hacia la ancha acera, con intención de amilanar a sus perseguidores... poco sabía quienes eran quien lo perseguían.
Un hilillo de baba caía por la barbilla de Jack cuando éste subió a la acera del paseo llevándose por delante una de las típicas paradas de flores de las ramblas, el coche de la guardia urbana siguió la persecución por la calzada, deteniéndose tras el atasco.
El motorista empezó a tirar cosas al coche que lo perseguía, una pistola... nada, un cuchillo... nada algo más contundente, pensó, y sacó un ladrillo que, tras darle al coche, aplastó un palomo que inocentemente estaba comiendo por ahí... nada.
Action man puso a prueba su imaginación (y su super-moto) e usó la alta tecnología de que esta disponía. Rápidamente, fijó el blanco de los hiper-ultra-misiles-secretos en el golf rojo y disparó el arma. El misil surcó el aire rápidamente e inició la trayectoria de impacto.
Jack, experto al volante, encaminó el coche hacia un banco de abrillantador de zapatos y justo en el instante del impacto, la rueda delantera izquierda tocó la suela de metal del banco, con lo que logró poner el coche sobre su dos ruedas derechas, pasando el misil por debajo del coche. El misil impactó contra la puerta del recién reconstruido Liceo y la tremenda explosión inició un incendio.

Un volantazo y el coche volvía a estar sobre las cuatro ruedas, listo para reanudar la persecución.
El incidente con el misil había dado unos metros de ventaja a Action Man, pero no los suficientes.
El golf se puso a la altura de la moto y Harris sacó el bate de béisbol por la ventanilla, con clara intención de dar.
La parada de metro de Catalunya salvó por unos instantes a Action Man, obligando al golf a esquivarla a la izquierda y la moto a la derecha.
Action Man sacó una palanca de metal y entabló combate de esgrima con Harris.
En el fragor del combate, Harris le pegó al manillar de la moto, que, desviada de su trayectoria en el asfalto, fué a petar contra el monumento en forma de escalera.
Jack y Harris sonrieron mientras vieron por el retrovisor cómo explosionaba la moto. Action Man pudo escapar antes de que llegara la guardia urbana.


Sin más novedad que unos cuantos semáforos en rojo, los agentes llegaron al Hospital Clínico.
Aparcaron el coche en el parque adjunto y entraron en el edificio.
Conocían bien el camino, puesto que antes de llegar al puesto de detectives, habían sido siempre los encargados de trasladar los cuerpos al depósito.
Entraron en las frías dependecias del depósito, donde un celador leía una revista.
- Buenos días, dijeron al unísono los agentes
- Buenos días, respondió el celador... ¿que desean?
- Queremos ver al yonki de esta noche, aquí tiene sus datos. Le enseñaron el número de expediente.
El celador pulsó un botón del interfono, que respondió:
- ¿Si?
- Forense, dos agentes le esperan para ver el cadáver XJ-681
- De acuerdo, ahora vengo, sonó por el interfono.

Unos momentos de espera y el forense apareció por la puerta de su despacho.
- ¡Hombre! ¡Pero si son Jack y Harris! Encantado de veros muchachos,
Jack y Harris sonrieron, hacía muchos años que conocían al forense.
- O sea que os han enchufao el yonko de esta noche.. para mi es muy claro.. muerte por sobredosis.
- Si, pero hay algunas cosas que hay que aclarar, dijo Jack
- Vale, acompáñenme, caballeros.
El forense se encaminó hacia la sala de neveras, seguido por Jack y Harris.
Llegaron a la altura del cadáver, el forense pulsó un botón y apareció de la inmensa nevera una cama con el cuerpo.
Harris quitó la sábana blanca y miró al cadaver.
- Exacto, como habíamos apuntado... ¿cómo explica esa erección del miembro?
- Bueno, alguien dijo alguna vez que un chute con cocaína es como un orgasmo... quien sabe, el cuerpo es un enigma y...
- Ya, pero aquí dice que el cuerpo fué encontrado con la chorra en la mano, interrumpió Jack, que estaba leyendo el informe del forense.
- Nosotros opinamos que se la estaba cascando cuando murió, encontramos una revista porno en el lugar de los hechos. Dijo Harris.
- ¿Podría ser que hubiera muerto como consecuencia de una taquicardia provocada por la dosis de coca y el esfuerzo de cascarsela? Preguntó Jack.
- Todo el mundo sabe que cuando vas drogao no se te levanta fácilmente, dijo el forense, - podría ser.
- Y el tamaño del miembro... este tío prometía.
- Es cierto, tiene una chorra enorme... ¿no podríamos hacer un transplante? dijo el Forense
Jack y Harris se miraron y sonrieron.
- Nosotros ya vamos 'bien equipados' dijeron al unísono.
- Doctor, ¿nos puede hacer un favor?
- Sí, claro, cómo no...
- ¿Puede examinar esta coca?, preguntó Jack al tiempo que le mostraba al forense el paquetito que había encontrado en el contenedor.
- Un momento, dijo el forense mientras cogía el paquetito y se encaminaba al laboratorio.
- ¿Que crees? Preguntó Jack a Harris
- Que este tío no era un yonko normal, mira,
- Joder vaya trancazo, es realmente una polla enorme.
- No idiota, mira la revista.
- Joder.. ¡pero si es este tío! ¡se está trabajando a una rubia con unas tetas explosivas!
- Este tío era actor porno, y por alguna razón se decidió chutar.
- Mira, tiene pocas marcas de agujeros en el brazo... era un yonki novel, dijo Jack.


 

Continuará...

 

Psicohistorias | Capítulo 2 >>



 

 

 

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