El QuimiPop ASESINO anda Suelto!!

 

DoppleRanger

Juablo era un tipo simpaticote. Algo tonto, pero simpaticote. Hasta que en esa noche algo le despertó...

By JaulaDeArdilla (03/09/1998)






-¡Juablo! ¡Juablo! ¡Despierta!

Si por algo no trago a Fergio es por su manía de despertarme a cualquier hora de la noche. Sin girarme sobre mi mísmo le contesto.

-¿Queeeeee?
-¡El árbol del patio!
-¿Que pasa?
-¡Se ha movido!
-Deja ya de fumar...
-¡¡¡Tío, que no fumo!!!

Me agarra por el hombro y me gira. Tiene los ojos desorbitados, aún más de lo normal. Tiembla.

-¡Te digo que el puto arbol se mueve!
-A ver- bostezo- ¿Quieres decir que el arbol de la abuela se ha puesto a correr por ahí como si de Raymond Burr se tratara?

Fergio odia que me ria de su devoción a Burr.

-¡No blasfemes! - hizo la señal de la cruz - ¡El arbol se ha movido, se ha arrastrado hacia la casa!

Me incorporo sobre la cama, mientras le aparto. Él me mira con cara de terror. Menudo mono lleva encima. Me levanto y avanzo hacia la ventana. Fergio se tira y me agarra por los pies haciéndome tropezar.

-¿Que dem...? - Me caigo contra la alformbra.

Fergio gatea frenéticamente hacia mi sollozando.

-¡No mires!
-¡Suéltame ya!- Lo empujo
-¡¡¡ No mires el patio !!! - grita - ¡ Si miras, el arbol vendrá !

Lo aparto con la rodilla y él rueda hasta la pared. Se queda en el rincón gimiendo que no abra la ventana. Me incorporo y ando hacia Fergio.

-Ven - le digo con voz firme

He de levantarlo a la fuerza. Le obligo a caminar hacia la ventana.

-¡Oh! ¡Mecagontó! Te acabas de mear encima...

No contesta.

Llego hasta la ventana y lo pongo justo delante. Llevo mi mano hasta la correa y empiezo a tirar de ella. Justo empiezan a abrirse los agujeros de la persiana cuando la puerta se abre de golpe.

-¿Que es tanto escándolo?

Es madre hecha una furia.

-H...Hola!- disimulo
-¡Juablo Pelton, suelta a tu hermano ahora mismo!
-Como quieras - Se desparrama en el suelo sobre sus propias heces.

Mientras madre se acerca a él yo me aparto y enciendo un cigarro. Fergio balbucéa algo entre sus brazos justo antes de vomitarle encima. Madre se gira hacía mí y con mala cara me ordena que llame al doctor. No me entusiasma la idea, pero por lo menos así puedo salir de la habitación que ya apesta.




-¿Doctor?
-emmm...digaa?
-Buenas noches Doctor Garzana, soy Juablo Pelton
-¿Sabe usted la hora que es?
-Mmm.. -miro el viejo reloj del salón- ¿Las tres y cuarto de la madrugada?
-grfff... -gruñe- Sí..
-Se trata de Fergio, ha tenido un, mmm, una especie... de ataque de histéria, o algo así...
-Vaya... Veamos... Blantina ¿Donde está mi ropa? - se oye de lejos la voz la madre superiora del convento. - ah, bien... En media hora estoy ahí...
-Bien.

Cuelgo. no tengo ganas de volver a dormir, así que me siento en el sofá. He de apartar al gato de una patada. El muy cabrón me araña y sale corriendo hacia el pasillo. El día que lo pille me haré unas orejeras con él. Enciendo la tele. Vaya... Dan una peli porno. Un tio enano se está cepillando una tía recauchatuda. No sabría decir si ella chorrea o pierde silicona. Me quedaría a ver la peli, pero oigo un grito desde la habitación. De mala gana me levanto, y vuelvo a encernder el cigarrillo.




Abro la puerta de mi habitación, pero no hay nadie allí. Estoy convencido que el grito venía de aqui. Ahora que pienso, no era un grito ni de madre ni de Fergio. La cama sigue desecha, con el poster de Leticia Sabater justo encima de ella en el techo. Al ver su sonrisa me digo "Con mucha marcha" a mi mísmo y me animo. Seguro que hay una explicación. ¡Claro! seguro que mamá a llevado a Fergio a su habitación. Cruzo el pasillo y abro la puerta.

Nadie allí. Sólo una figura cubierta de sábanas en el cuchitril de madre. ¿Con quien se habrá liado ahora? Me acerco y le despierto. Es Edolo Franier, el del taller donde trabajo. ¡La muy jodida! Se ha tirado a mi jefe para conseguir ese ascenso que él me denegó. Me emociono y se me escapa una lagrima.

-¿Qué?
-Hola
-¡Juablo!... no, no... no es lo que parece
-No, tranquilo - él se levanta- no me importa que se tire a mi madre
-Yo, debo irme...
-¡Espere jefe! ¿es que no ha visto a madre?
-¿Intina? pues estaba allí, al menos hasta que yo... ehm...

Me repugna la imagen mental que me viene a la cabeza.

-Ya.. eso ya lo supongo.. ¿y después?
-Me dormí...
-Joderrr...
-Mira, yo no quiero problemas, me voy a casa.
-No, si yo no...

Antes de que acabe la frase pilla su mono azul lleno de grasa y sale hacia el salón sin siquiera ponérselo. Debe ser mi aspecto. Yo no tengo la culpa de estar cachas e intimidar a la gente. Vuelvo a mi habitación a pillar otro cigarro. Aún apesta, habrá que limpiar la pota si quiero volver a dormir aquí. Por cierto, hay un rasto en el vómito, alguien se ha arrastrado encima. De hecho el rasto se encarama por la pared y termina justo en la ventana, que sigue cerrada. ¿Se habrá acercado Juablo a vomitar a la ventana? ¿Entonces como es que está cerrada? Ah, claro... Ha sido madre. Seguro que después se lo habrá llevado a la cocina. Creo que allí ella guarda las medicinas y sus dosis de antirrábica. Desde la muerte de padre se había vuelto adicta a las vacunas de perros. Me giro sobre mi mismo y me encamino hacia la cocina.




Allí tampoco no hay nadie. Es raro que todas las ventanas de la cocina estén cerradas. Incluso la puerta que da al patio trasero. Oigo un ruido tras la puerta. Algo se mueve. De repente se abre la portezuela del gato y éste sale corriendo como si un pit-bull lo persiguiera. Tiene el pelo erizado, y está sangrando. Se esconde en el rincón que hay detrás de la nevera. Me acerco a ver que le pasa.

-Minino, minino....Ven aqui...¡Ahhh!

La puta bestia aun se acuerda de mí, y me araña. Es más, me está mordiendo como un loco. ¡Diós, como duele! Le pego con la otra mano, pero el bicho sigue igual. Está enfurecido. Me ha agarrado una mano con tanta fuerza que no puedo retirarla, así que abro el cajón de los cubiertos y sin mirar cojo un cuchillo.

-¡Oh! Mierda - Es una cucharita de postre - Bueno, servirá igual...

Empiezo a aporrear al gato con la cuchara. Al principio él se defensa, pero a medida que se la clavo repetidamente entre olos ojos, deja de moverse tanto. Para asegurarme, le corto las extremidades y la cola. No entiendo como el cabrón del gato aun se mueve. Empujo la nevera hacia el rincón, y consigo chafar lo que queda de gato. Ahora ya no se mueve. Madre se pondrá hecha una furia, aunque no se si por que me he cargado al gato, o por si le ensuciado la cocina. De todas formas, me alegro, llevaba todos mis 28 años queriendo hacerle esto a un gato.




Me limpio como puedo con el papel de cocina, y me dirigo a la puerta de la que vino el gato. Quiero ver que hay detrás que haya puesto tan histérico al gato. Le daré las gracias por darme una excusa para cargarme al gato. Antes de que llegue suena la puerta del vestíbulo, debe ser el doctor.

-¿si?
-Soy el doctor Garzana
-Ah, bien- Abro la puerta. El gordo del doctor lleva la ropa arrugada y parece cabreado por haberlo sacado de la cama...o de otra cosa.
-¿Y tu hermano?
-Pues..eh... Antes estaba en mi habitación...pero...

El tío aprieta el paso y sale disparado hacia mi habitación. Conoce el camino de cuando viene a visitar madre. Debe tenir prisa para volver y acabar tirarse a la monja. Le sigo.

-¡Por San Balfinardete! - oigo que se excama el doctor al entrar.
-No hay para tanto, sólo son cuatro vómitos y...

Cuando cruzo la puerta veo algo horrible. La mitad del cuerpo de mi jefe está al pié de la ventana, como si se hubiera arrastrado por ella. Está cubierto de sangre, y sus visceras se esparcen encima del vómito de mi hermano. Está intentando decir algo. El doctor se aproxima a él...

-¡Edolo! ¿Que ha pasado?
-...afue..gglpps...ra..no...
-¿Que?
-..busc..ppfrf... el b..tón..univ..

Edolo hace un último suspiro y cae muerto entre los brazos del doctor. Él se gira hacia mí.

-Juablo ¿Que es esto?

Yo enciendo otro cigarro para quitarme el nerviosismo que empieza a apoderarse de mi...

-Ni puta idea
-Me llamas por que tu hermano estaba mal, y me encuentro a Edolo partido por la mitad, y tú... tú...

Él me mira el brazo. Supongo que ha visto la sangre mal limpiada del gato. El doctor sale corriendo presa del pánico

-¡No!...espere

Salgo corriendo tras él...pero cuando llego al salón he de evitar tropezar con un cuerpo. Me paro, lo miro... Es madre... Con un rastro de sangre provinente de la cocina... Siento que un escalofrío me recorre, y no precisamente por su pérdida, sino porque hubiera podido ser yo. El ruido de un portazo provinente de la cocina me hace salir de mis pensamientos. Corro hacia allí. ¿Porqué el doctor no ha salido por la puerta principal ?. Cuando llego ya está cerrada. Oigo los gritos del doctor afuera, en el patio. Sin pensarlo arrastro la nevera, y el gato debajo de ella, hacia la puerta y refuerzo la ventana con las sillas. Sea lo que sea que haya en el pátio se está cargando a todo el mundo.




Algun día continuará...

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