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El Anti-Tronxo

La metáfora de Jackie y Harrison

Por Ulianov (02/05/1996)



Cada una de estas acepciones va degenerando más, acabando en la oposición total al Tronxo, el Anti-tronxo Hasta ahora hemos mostrado como se nos ha engañado sobre el infinito, ahora vamos a demostrar porqué éste no existe. En cierta manera no es muy difícil demostrar que el infinito no existe, ya que no hay nada en todo el universo que conocemos que lo sea, todo tiene un límite, como ya hemos dicho antes. En algunos casos la matemática usa el infinito para la resolución de sus problemas, pero la solución de éstos es un mero engaño indemostrable e inconcebible, se usan por convención, pero es evidente que el número infinito en sí mismo no existe, por muy elevado que sea un número, ya sea de forma positiva o negativa, tiene unas cifras concretas, otra cosa es que por su tamaño no podamos concebirlo, pero eso no quiere decir que el infinito exista.

Podemos ir mostrando las múltiples muestras por las cuales el infinito no existe, pero para que no quede ninguna duda sobre que el infinito no existe, vamos a poner un ejemplo. Mediante una metáfora similar a la que habíamos aplicado para mostrar el Totalismo:





La metáfora de Jackie y Harrison

Jackie y Harrison se conocieron cuando ambos tenían doce años, lo que primero empezó en amistad acabó en noviazgo. Así estuvieron hasta los dieciocho años, en que a causa de un desliz Jackie quedó embarazada, los padres de ambos decidieron que el noviazgo debería terminar y que debían casarse.

Nueve meses después de ésto, terminó el embarazo, dando lugar al nacimiento de una preciosa criatura cuyo nombre no es importante. Harrison tuvo que finalizar sus estudios muy a su desgana, ya que sus padres le obligaron a hacerlo, y le pusieron a trabajar en el negocio familiar, ya que ahora debía mantener una familia. Jackie, mientras, tuvo también que dejar sus estudios, los compañeros de estudios no paraban de meterse con ella, obligándola a finalizar sus estudios y que su única dedicación pasara a ser cuidar a su hijo y hacer los trabajos de la casa.

Así fueron pasando los años, cuando un desafortunado día, los padres de Jackie y Harrison, volviendo de una celebración evangélica tuvieron un accidente de coche que acabó con la vida de los cuatro. Jackie entonces tomó las riendas del negocio que hasta entonces habían llevado los padres de Harrison, haciendo que por fin empezara a funcionar y dar dinero.

Finalmente ellos dos habían conseguido vivir tranquilos. Ya había pasado su época para estudiar, así que decidieron seguir viviendo como lo habían hecho siempre. Su hijo fue creciendo, y cuando tuvo doce años conoció a una chica de su misma edad, lo que primero empezó en amistad acabó en noviazgo …




Lo que vemos en esta metáfora es lo que muchas veces sucede, se confunde la ciclicidad de la vida o de las cosas con el infinito. Que las cosas se repitan eternamente no quiere decir que no tengan fin. Después también podemos observar como todas las cosas que nuestros protagonistas intentan emprender o las acaban ellos mismos o sucesos paralelos hacen que se tengan que acabar.

También debemos comprobar como la religión influye muy negativamente en la vida de las personas, primero, haciendo de que ellos dos se casen, después obligando a ella a dejar los estudios, y por último provocando la muerte de sus padres. Y por último de todo mostrar como ellos se acaban convirtiendo en lo que siempre habían odiado, querían estudiar y sacar carrera, sin embargo les obligaron a trabajar, y cuando podrían haber vuelto a estudiar decidieron quedarse trabajando, y no sólo eso, en sus manos el negocio funcionaba mejor que en las manos de sus padres.

En este corto relato también podemos contar las veces que aparecen palabras sinónimas de principio y fin, está lleno de ellas. El relato podría seguir y narrar como el resto de personas que aparecen en él van desapareciendo, ya que todo tiene un fin. Puede ser que la historia se repita, pero no será con las mismas personas, y tarde o temprano un hecho concreto hará que deje de repetirse.


Coche accidentado antes de experimentar el denominado Efecto John Matrix



Esto es sólo una pequeña muestra de que el infinito no existe, ahora me viene a la memoria esa frase de: “prefiero ser estúpido que sabio, ya que la sabiduría tiene límite, la estupidez no”. Ese es nuestro gran problema, la búsqueda de las respuestas a todo lo que nos envuelve nos hace limitarnos. Existe una manera de lograr el infinito, y es mediante el totalismo, evidentemente el infinito en sí mismo no puede lograrse, ya que no existe. Pero el infinito como la llegada al estado total si que existe, y sólo hay una forma de alcanzarlo, y es buscando en el interior de uno mismo. Sacar los miedos que tenemos dentro, saber que el mundo y todo lo que le envuelve esta límitado, que somos una cosa más de las muchas que forman la realidad (tanto la que vemos como la que no vemos).

En el momento que comprendamos nuestras limitaciones conseguiremos limpiar mente de las tonterías que la oscurecen, contemplaremos el mundo tal y como realmente es, no tal y como creemos que es. Siempre se dice que las cosas no son como son, son como parecen que son. Entre todos, y erradicando el Anti-tronxo de la mente humana conseguiremos ver el mundo tal y como realmente es. Erradicaremos la falsedad y la mentira, la demagogía. Con todo esto conseguiremos la llegada al estado total, el estado en que la unidad será el todo, y la totalidad dejará de ser importante, para pasar a ser una mera opción. Una opción secundaria, lo importante es el individuo, las necesidades del uno son más importantes que las de algunos o las de la mayoría.

Pero sólo mediante la llegada al estado total lo conseguiremos. No es fácil, eso es seguro, pero nadie pierde nada intentándolo

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