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Llame para entrar, pase sin llamar

Sobre los axiomas contemporáneos de la verdadera existencia del ser. Crítica al rodianismo puro.

Por FEP (19/03/2008)



Su verdadera existencia depende exclusivamente del Totalismo El Totalismo, en su interinidad, es la corriente que ilumina el camino hacia el devenir del Tronxo. Sin embargo, en el camino, se encuentran varias dificultades, amenazadas básicamente por el vegetativismo y el cadaverismo, que efectúan paulatinamente su incursión en la realidad. Esas dificultades, que en circunstancias normales (la de Ud), provocan una lento aletargamiento de sus decisiones, son, sin embargo, acicate para el Totalismo atómico y sus variantes. Su verdadera existencia depende exclusivamente del Totalismo, pues nada depende si no es algo, sin lo que no se podría aprehender nada, eso es, la verdadera realidad, ni tampoco poder pervivir entre las falacias que ha estructurado la sociedad contemporánea en el mismo seno de su ser.

Ulianov declara: “Por tanto, debemos intentar concebir estas substancias del mismo modo que hemos concebido el Tronxo. No debemos buscar la solución en las cosas más complejas, debemos buscarla en las cosas más sencillas. Cosas que están a nuestro alrededor y que muchas veces no caemos en la cuenta de que existen. Ya que por su simplicidad hemos considerado que no podían formar parte de nuestro gran y complejo mundo.”

Este imperativo categórico ha de resultar suficiente para ilustraros una de las singularidades de nuestra propia realidad, la que llamamos la nuestra, pero que (Uds) la denostan gracias al vegetativismo y acaban considerándola cosa irrelevante. Vamos a continuar con una máxima que está a “nuestro alrededor” y que por sus simplicidad Uds. creerán que “no podían formar parte de nuestro gran y complejo mundo.”:

“llamar para entrar, pase sin llamar”


Tras un rápido examen, aplicando el método totalista, se deduce de esta máxima que o se llama o se entra, tal como la teoría de la Probabilidad Rodiana. No estamos hablando de meras palabras y conceptos, sino de lo que designan esas palabras y conceptos, su verdadera realidad. Sin embargo, si aplicamos la teoría de la probabilidad rodiana a cada una de las proposiciones tenemos lo siguiente:

o se llama o se entra
o se pasa o no se llama


Ante semejante máxima, el sujeto pensante no puede determinar ningún rumbo, no es dejado escoger por el Tronxo entre ambas posibilidades, y su propio ser se lanza al DAS-TRUNGH (el-ser-ahí-al-tiempo-que-caga). Una mente mamífera, con neocórtex desarrollado, no puede procesar la aparente contradicción. Aquí es donde ha fracasado la ciencia y la lógica positivista, y también algunos políticos.

Lógica clásica

Dado que si se llama no se entra,
y dado que si se pasa no se llama,
si se llama no se pasa y si no se entra (pasa), se llama

Por lo tanto: si se llama se llama
si se pasa, se pasa
pero no se puede llamar y pasar a la vez

Este ser en el tiempo, o fase trúñica, o DAS-TRUNGH, metáfora del eterno cagar del perro y del presente infinito, queda bien aclarada por la teoría rodiana, que en sus conclusiones es mucho más clara y evidente que toda la teoría clásica de lógica y probabilidades. Además, la teoría rodiana nos da un rumbo de acción que la lógica no puede ofrecer, lo cual marca, una vez más, el carácter activo y eminentemente práctico del totalismo para la vida.

Teoría rodiana

O se llama o se entra (o se pasa o se llama)

Sin embargo, hemos de remarcar una crítica a la teoría rodiana y al ser del DAS-TRUNGH mediante un experimento realizado. La doble condición de la máxima implica una contradicción dentro de la teoría Rodiana. Lo ilustraremos con un ejemplo:

El ejemplo de la pizzería

Planteamiento:

Chico, Groucho y Harpo se dirigen a una pizzería de Gran Vía para comprar una pizza. Ambos llevan encima 20 euros. Quieren comprar 3 pizzas familiares que cuestan 14 euros cada una, pero con cada suplemento de 8 euros obtienen una pizza de más, y con cada de 4 un perrito piloto. Chico quiere una pizza de más, Groucho se fuma un cigarro y Harpo quiere un perrito piloto.

Problema: Al llegar en la pizzería se encuentran con que en la puerta hay dos carteles.

uno dice: llamar para entrar
el otro dice: pase sin llamar

Posibles soluciones: la teoría clásica

Chico decide abrir la puerta, pues huele la mozzarela y se le hace agua la boca, pero Harpo decide frenarle, y le indica el primer cartel. Harpo le indica el segundo cartel. Chico le indica el primer cartel, Harpo le indica el segundo cartel, y así sucesivamente, sus seres entran dialécticamente en el DAS-TRUNGH.

Conclusión: no consiguen la pizza. Se quedan en la puerta hasta que cierran la pizzería. Ante la realidad sólo cabe el eterno cagar.

Llamar para entrar


Pasar sin llamar


Posibles soluciones: la teoría rodiana Groucho, después de fumarse el cigarro, decide aplicar la teoría Rodiana. Sin embargo, se queda con el dedo pegado en el timbre sin entrar, pues era algo que podía pasar, y si pasa lo otro no ha sucedido confirmándose así la certeza de la proposición. Mientras suena el timbre, con el dedo pegado, Harpo, en fase trúñica, le indica a Chico que ya ha llamado para entrar. Sin embargo, Chico, también en fase trúñica, le indica que ha de pasar sin llamar, y que mientras llame no puede pasar. Groucho, con el dedo pegado al timbre, aunque su ser no ha entrado en el DAS-TRUNGH, decide fumarse otro cigarro.

Conclusión: tampoco consiguen la pizza. Al poco rato salen los pizzeros y les meten una paliza. Harpo aprovecha un momento para colarse en la cocina y hacerse con un perrito piloto.

El perrito piloto era una posibilidad contemplada por la teoría rodiana.

Crítica a la rodianismo puro

Es probable que Groucho, a solas pudiera haber entrado en la pizzería si en vez de decidir tocar el timbre hubiera decidido pasar sin llamar. Sin embargo, esto sólo es posible fuera del DAS-TRUNGH. Ahora bien, tampoco el Rodianismo soluciona el problema, pues en ese caso, la teoría se contradice: Groucho una vez se decide entre pasar o llamar, entra en una paradigma y una contradicción de la teoría rodiana, a saber:

las cosas pasan o no pasan


Esta nueva crítica al la teoría rodiana abre nuevos campos de investigación y práctica totalistas:

pero ambas cosas pueden pasar a la vez


El perrito piloto era una posibilidad contemplada por la teoría rodiana


Posibles soluciones:

Se trata de un paradigma de la realidad que uno no debe pasar por alto. Pasarlo por alto supone inmergirse en la mentira y la apariencia de las cosas. Si pasa por alto el quehacer de las singularidades, le dará la razón a los idiotas que colgaron ambos carteles en la pizzería. La esencia del problema es su irresolubilidad, ante la cual, una vez aceptada, sólo nos queda llamar de gilipollas a los pizzeros y afirmar nuestro ser-en-el-cagar.

Sin embargo, si se encuentran en situación semejante, quedan, al margen de lo que hemos dicho en este artículo de investigación, varios rumbos de acción según el hambre del cliente que no contradicen la doctrina:

Ascetismo: dejar de ir a las pizzerías y recogerse en el interior. La salida de un cadaversita.

Pragmatismo: cambiar de pizzería, posiblemente otra más cara, aunque el problema quede sin solución, la salida de un vegetativista.

Totalismo: esperar a que alguien abra la puerta y colarse, total... Es la verdadera doctrina que resuelve el problema y toma conciencia del DAS-TRUNGH, nos acerca al Tronxu, y a su irresolubilidad.





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